¿Se han dado cuenta de lo fácil que es perder el enfoque de las cosas realmente importantes? En las últimas semanas me ha quedado bien clara esta realidad. Creo que todos estamos de acuerdo en que hay algunas cosas más importantes que otras en nuestras vidas. Lo más lógico es que le dediquemos más tiempo a aquello que consideramos más valioso. Sin embargo tenemos una tendencia no hacer esto como deberíamos y mas bien invertir el tiempo que tenemos disponible en actividades o quehaceres que no deberían ni siquiera ser parte de nuestras prioridades.
Ya sea el trabajo, el estudio, relaciones de cualquier tipo, responsabilidades y obligaciones que todos tenemos suelen con frecuencia abrumarnos. Le damos nuestro tiempo y nuestra vida a algunas situaciones que se escapan por completo de nuestras manos o control. Las fuerzas y el vigor suelen ir desvaneciéndose a medida que caemos en la realidad de que muchos de los problemas que enfrentamos son sencillamente demasiado pesados. Solemos estar tan concentrados en cada uno de estos aspectos durante el día que es posible que desatendamos otros que son vitales en cuanto a poder tener paz.
Por supuesto que solo puedo hablar desde mi perspectiva y vivencia, aún así sé que este sentimiento es algo con lo que muchos cargan. Y ahorita lo que quiero es concentrarme en verdades que necesitamos tener presentes y en la medida en que lo hagamos vamos a poder ver y vivir todas las complejidades de la vida desde otra perspectiva.
Primero veamos este conocido pasaje:
»Por tanto, no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
Mateo 6:31-33
Detengámonos a pensar un momento en lo que Jesús dice acá. Literalmente enseña que si buscamos las cosas de arriba, las cosas celestiales, todo lo demás se va acomodar. Es obvio que esto no es un llamado a dejar de lado las labores que nos corresponde llevar a cabo, pero sí es un llamado a ordenar nuestras prioridades. Ocupémonos primeramente en las cosas de arriba, que Él promete ocuparse por todo lo de abajo.
Y ojo con este ejemplo que encontramos en el evangelio de Lucas, el cual creo que resume cómo debería ser nuestra actitud:
Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».
Lucas 10:38-42
No hay nada más importante que podamos hacer el día de hoy que tener tiempo a solas con Dios. Y hasta que no entendamos eso, el resto de cosas van a seguir teniendo un peso y una importancia que no deberían. Es solo cuando lo ponemos a Él en el centro que todo lo demás encuentra su respectivo lugar. Y esto es algo que debemos recordarnos a diario. Lo que he aprendido es que tengo una necesidad diaria de reorientar mi corazón hacia las cosas de arriba y cuando me enfoco en atender esta necesidad, el resto de cosas a pesar de no cambiar, ya no me cambian a mí, ni mi paz ni mi tranquilidad. Escojamos aquello que no nos puede ser quitado, escojamos estar a los pies de Jesús.